Tu web tarda en cargar y eso te está costando clientes
Por qué una web lenta pierde visitas antes de que lleguen a verla, las cinco causas más frecuentes en WordPress y cómo medir la velocidad real de la tuya.
La velocidad de una web no es una cuestión técnica. Es una cuestión comercial: la gente se va antes de ver lo que ofreces.
Y lo peor es que no te enteras. Quien abandona porque tarda no aparece en ninguna estadística que mires normalmente. No rellenó el formulario, no llamó, no dejó rastro.
Mide la tuya antes de nada
No te fíes de cómo la ves tú. Tu navegador tiene la web en caché y seguramente la abres desde una buena conexión.
Usa PageSpeed Insights de Google (es gratuito, se busca por ese nombre) y mira la pestaña de móvil, no la de escritorio. La mayoría del tráfico llega desde el móvil y desde conexiones peores que la tuya.
Fíjate sobre todo en el LCP (Largest Contentful Paint): cuánto tarda en aparecer el elemento principal de la página. Por debajo de 2,5 segundos se considera correcto. Por encima de 4, hay un problema real.
Las cinco causas que más nos encontramos
1. Imágenes sin optimizar
Es, con diferencia, la primera. Una foto hecha con el móvil pesa 4 o 5 MB y se sube tal cual. En una página con seis fotos, son 30 MB que alguien tiene que descargar por datos móviles.
La misma imagen bien preparada pesa unos 200 KB y se ve igual en pantalla. No es magia: es redimensionar y usar un formato moderno.
2. Demasiados plugins
Cada plugin añade código que el navegador descarga y ejecuta. Es muy habitual encontrar webs con veinte plugins, de los que se usan ocho. Los otros doce siguen cargando.
3. Un tema que hace demasiado
Los temas que prometen «todo en uno» traen funciones para cualquier tipo de web. Tú usas el 5 %, pero el navegador se descarga el 100 %.
4. Hosting compartido saturado
El alojamiento de 3 € al mes comparte servidor con cientos de webs. Cuando una de ellas tiene un pico de tráfico, lo notan todas. Si tu web es relevante para tu negocio, este es un mal sitio para ahorrar.
5. Sin caché
Sin caché, el servidor reconstruye la página entera en cada visita. Con caché, sirve una versión ya preparada. La diferencia es notable y suele ser lo más fácil de arreglar.
Por dónde empezar
Si solo vas a hacer una cosa, optimiza las imágenes. Es lo que más impacto tiene y lo más barato de hacer.
El orden razonable después:
- Imágenes optimizadas y redimensionadas
- Caché bien configurada
- Quitar los plugins que no se usan
- Revisar si el hosting da la talla
- Y solo entonces, plantearse si el tema es el problema
Una advertencia sobre los plugins de optimización
Existen plugins que prometen arreglar la velocidad con un clic. Algunos ayudan de verdad. Pero mal configurados rompen cosas: menús que dejan de desplegarse, formularios que no envían, tiendas que fallan al pagar.
Si instalas uno, prueba la web entera después: el menú, el formulario, el proceso de compra. Y ten a mano una copia de seguridad.
¿Y si la web es demasiado vieja?
A veces la conclusión honesta es que optimizar sale más caro que rehacer. Una web con diez años de parches acumulados puede ser más barata de reconstruir que de arreglar.
Pero esa conclusión hay que justificarla con números, no suponerla. Desconfía de quien te proponga rehacerlo todo antes de haber mirado qué falla.
Si quieres saber por qué tu web va lenta y qué se puede hacer, podemos revisarlo y darte las cifras concretas.