Desarrollo

Te acaban de entregar una web: qué comprobar antes de dar el visto bueno

La lista de comprobaciones que conviene hacer antes de pagar la última factura de un proyecto web, y qué documentación deberías recibir siempre.

El momento de la entrega es el que más poder te da como cliente, y es justo cuando menos se aprovecha: la web se ve bien, hay ganas de cerrar el proyecto y se firma.

Media hora de comprobaciones ahora te ahorra conversaciones incómodas después.

Lo que deberías recibir, siempre

Sin excepciones y sin tener que pedirlo dos veces:

  • Acceso de administrador al gestor de contenidos.
  • Acceso al hosting, no solo al panel de la web.
  • Confirmación de que el dominio está a tu nombre, no al del proveedor.
  • Accesos al correo corporativo si forma parte del proyecto.
  • Una copia de seguridad completa del sitio tal como se entrega.
  • Quién mantiene qué, por escrito.

Si falta alguno de estos, pídelo antes del último pago. Después, la urgencia desaparece.

Diez comprobaciones que puedes hacer tú

No necesitas saber programar para ninguna de ellas.

1. Ábrela en el móvil. No en el tuyo con wifi: con datos, en la calle. Es como la va a ver la mayoría de la gente.

2. Rellena el formulario de contacto. Con datos reales. ¿Llega el correo? ¿A qué buzón? ¿Tarda? ¿Se ve bien el mensaje que llega? Es increíble la cantidad de webs que se entregan con el formulario apuntando a una dirección que ya no existe.

3. Busca faltas de ortografía. Léela entera, despacio. Es tu empresa la que habla.

4. Comprueba los enlaces del menú. Uno por uno. Y los del pie, que son los que más se olvidan.

5. Mira el candado del navegador. Debe aparecer en todas las páginas, no solo en la principal.

6. Busca tu empresa en Google. Puede que la web aún no esté indexada, es normal al principio. Lo que no es normal es que aparezca bloqueada a los buscadores: a veces se deja activada la opción de «disuadir a los motores de búsqueda» que se usa durante el desarrollo y nadie la quita.

7. Comprueba el teléfono y la dirección. Que sean correctos y, en el móvil, que el teléfono se pueda pulsar para llamar.

8. Mira la velocidad. Busca «PageSpeed Insights», pon tu dirección y mira la pestaña de móvil. No necesitas entenderlo todo: si el resultado está en rojo, pregunta por qué.

9. Revisa las páginas legales. Que existan, que tengan tus datos reales y que el enlace del formulario a la política de privacidad funcione.

10. Pide que te enseñen a cambiar un texto. Si vas a gestionar contenido, que te lo muestren en una sesión. Si al verlo te parece imposible, mejor saberlo ahora.

Dos preguntas para el final

¿Qué pasa si mañana se rompe algo? Debería haber un periodo de garantía para fallos propios del desarrollo. Que quede claro qué entra en esa garantía y qué sería ya un trabajo nuevo.

¿Qué necesita esta web de aquí en adelante? Toda web necesita mantenimiento: actualizaciones, copias, vigilancia. No tienes por qué contratarlo con quien la construyó, pero sí deberías saber que hace falta y cuánto cuesta. Una web que se entrega y se abandona se degrada sola.

Sobre las faltas de ortografía

Insisto en esto porque es lo que más veces hemos visto llegar a producción. Un error tipográfico en un título es más dañino para la credibilidad que un fallo técnico que nadie percibe.

Léela en voz alta. Es el método más tonto y el que mejor funciona.


Si acabas de recibir una web y quieres una segunda opinión antes de darla por buena, podemos revisarla.

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