Cómo elegir a quién le confías tu web: ocho preguntas
Las preguntas que distinguen a un proveedor serio de uno que te va a dar problemas. Sirven igual para una agencia, un freelance o el sobrino que sabe de ordenadores.
Elegir proveedor web es difícil precisamente porque, si supieras evaluarlo técnicamente, no necesitarías contratarlo. Estas ocho preguntas no requieren conocimientos: lo que importa es cómo se responden.
1. ¿A nombre de quién queda el dominio?
La respuesta correcta: a nombre de tu empresa, siempre.
Es la pregunta más importante de todas y casi nadie la hace. Si el dominio está a nombre del proveedor, no es tuyo. El día que queráis separaros, la conversación cambia por completo.
Pasa más de lo que parece, y casi nunca por mala fe: alguien registró el dominio «para agilizar» hace ocho años y ahí se quedó.
2. ¿Recibiré todos los accesos?
Panel de administración, hosting, dominio y correo. Si la respuesta incluye un «no hace falta, ya nos ocupamos nosotros», insiste. Puede que no los uses nunca, pero tenerlos cambia quién manda en la relación.
3. ¿Qué pasa exactamente si quiero irme?
Un proveedor seguro de su trabajo responde esto sin incomodarse: te llevas los accesos, los archivos y las copias.
Si la pregunta genera tensión, ya tienes tu respuesta.
4. ¿Qué incluye el precio y qué no?
Lo segundo importa más que lo primero. Un presupuesto que solo enumera lo incluido deja todo lo demás en territorio ambiguo, y la ambigüedad siempre se resuelve en el momento más incómodo: cuando ya estás comprometido.
Pide que esté por escrito qué queda fuera.
5. ¿Cuántas horas de trabajo incluye al mes?
Para contratos de mantenimiento. Si la respuesta es «las que necesites», desconfía. El soporte ilimitado solo funciona mientras nadie lo usa; en cuanto lo usas de verdad, el servicio se degrada o el proveedor deja de contestar.
Un número concreto es mejor señal que una promesa generosa.
6. ¿Quién va a hacer el trabajo?
A veces quien te vende no es quien ejecuta. No tiene nada de malo, pero conviene saberlo, sobre todo si el trabajo se subcontrata fuera y eso afecta a los plazos o al idioma en el que te vas a entender.
7. ¿Puedo ver trabajos parecidos al mío?
No para juzgar el diseño, sino para comprobar dos cosas: que las webs siguen funcionando y que se parecen a lo que necesitas. Un portafolio lleno de proyectos espectaculares de sectores que no tienen nada que ver con el tuyo dice poco.
Fíjate también en si esas webs siguen vivas años después. Es un indicador de si el proveedor mantiene lo que construye.
8. ¿Qué pasa si algo falla un viernes por la tarde?
No busques una promesa heroica. Busca una respuesta honesta. «Lo vemos el lunes salvo que sea una caída total» es una respuesta profesional. «Estamos disponibles 24/7» dicho por una empresa de dos personas, probablemente no.
Es mejor un compromiso modesto que se cumple que uno ambicioso que no.
Señales de alarma
- Presupuesto sin desglosar, en un solo importe.
- Prisa por firmar o descuentos que caducan mañana.
- Resultados garantizados en posicionamiento. Nadie puede garantizar eso.
- Resistencia a dar accesos.
- Tecnología que no sabe explicarte en palabras llanas.
- Contratos de permanencia largos en un servicio mensual.
Y una señal buena
Que te digan que no. Que te recomienden algo más barato de lo que ibas a contratar, o que te digan que lo que pides no te hace falta.
Un proveedor que solo dice que sí a todo está vendiendo, no asesorando. Y lo vas a notar cuando llegue el primer problema de verdad.
Si estás valorando proveedores y quieres una segunda opinión sobre el estado de tu web, podemos revisarla sin compromiso.