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Ahora que ya tenemos claros los principios de usabilidad web para meterse al usuario en el bolsillo, vamos a comenzar a planificar el diseño de nuestra página. Aunque vayamos a encargar a profesionales la parte técnica, nosotros  como pyme tendremos que dar estos primeros pasos para crear nuestra web:

  1. ¿Quién es nuestro público objetivo? Es el aspecto más importante, ya que si no sabemos a quién nos dirigimos, no lo podremos conocer, no sabremos dónde está ni cómo llegar a él. Por ejemplo, nuestro público objetivo podría ser: licenciados universitarios de entre 25 y 35 años, de clase media-alta, alta, urbanos, apasionados de las nuevas tecnologías, y sin cargas familiares. O bien: empresarios de entre 50 y 60 años, de clase media, de hábitat urbano, iniciándose en las nuevas tecnologías a marchas forzadas, casados y con hijos a su cargo.
  2. ¿Qué contenidos espera? Lo más lógico es que según las características de nuestros clientes, sus necesidades a la hora de acudir a nuestra web serán distintas. Por ejemplo, si nos dedicamos al alquiler de casas rurales y nos queremos dirigir al grupo 1 del ejemplo anterior, podríamos considerar que esperan que les facilitemos las coordenadas de nuestra ubicación para poderlas poner en su GPS, o un enlace a Facebook para presumir ante sus amigos del lugar donde van a pasar el fin de semana. Para los usuarios del grupo 2, sin embargo, podría ser más cómodo disponer del plano y la explicación de cómo llegar en un archivo pdf imprimible, y seguramente les da igual Facebook porque la mayoría de sus amigos no tienen ni e-mail.
  3. ¿Cómo quiere verlos? Tendremos que considerar que nuestra web no se verá igual en el iPad o iPhone último modelo con conexión ultrarrápida de nuestro usuario 1, y en el explorador desfasado del ordenador a pedales del cliente tipo 2, por lo que habrá que optimizar la visualización en función del escenario de uso. Por supuesto, el aspecto visual también deberá ir en línea con unos y otros.
  4. ¿Qué objetivos nos marcamos? Siguiendo con el ejemplo, para el cliente 1 podemos plantearnos que realice la reserva a través de la web, o que deje sus datos en el formulario de contacto. Para el cliente 2, que probablemente no confíe todavía en el comercio electrónico y utilice el mecanismo ROPO para comprar, podríamos marcarnos como objetivo que llame a pedir información adicional al teléfono que le facilitamos.

Una vez tengamos esta planificación clara, estaremos en condiciones de tomar otras decisiones más concretas en cuanto a usabilidad que trataremos en el siguiente post del tema. Pero sin estos cimientos sólidos, no podemos aspirar a construir más que castillos en el aire.

 

En Digiworks |  Usabilidad web para meterse al usuario en el bolsillo (I): ¿Por qué es necesaria la usabilidad?