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Trabajadores siempre conectados

Gracias a las nuevas tecnologías, en muchos sectores encontramos trabajadores siempre conectados. A sólo un clic, en cualquier momento y lugar, tenemos a nuestra disposición los medios necesarios: smartphone, portátil, iPad, etc. para poder atender a nuestras obligaciones profesionales, sin necesidad de cargar pesados archivos ni papeleo.

En esta era de avances tecnológicos y comunicación podemos mantenernos informados, relacionarnos, compartir datos o comunicarnos desde cualquier lugar, de manera instantánea. Solucionar algún problema del trabajo, avanzar tareas, atender cuestiones fuera de horario, sea lo que sea, y sea a la hora que sea. 

Un avance lleno de ventajas para hacer nuestra vida más fácil y cómoda, pero del que empiezan a cuestionarse algunos posibles aspectos negativos. Porque convertirnos en trabajadores conectados, está bien, pero si dejamos de poder desconectar en los momentos imprescindibles, las consecuencias empiezan a pasar factura.

 

El trabajo que nunca termina

En cierta forma, las nuevas tecnologías en lugar de darnos mayor libertad, nos han hecho más esclavos. Antes se salía del trabajo a descansar, mientras que hoy, parece que está mal visto si en tu tiempo libre no respondes un e-mail o un tweet de forma casi instantánea.

Porque claro, llevando el teléfono encima, ya no hay excusa para no estar disponible…

Muchos todavía consideran que el atender asuntos del trabajo en horario de descanso se debe a no haberlos realizado durante el horario laboral, y se consideran erróneamente como tiempo en que recuperar la «falta de productividad».

Pero esto no suele corresponderse con la realidad. Más bien, se trata de personas que apenas pueden distinguir ya entre sus momentos de ocio y trabajo por la intromisión permanente de éste ámbito en el tiempo que habría de ser de descanso.

Unos simples tweets tienen la culpa. O un e-mail que nos entra al móvil y leemos desde donde estemos, desviando nuestra atención de nuevo al trabajo, aunque ya no estemos en la oficina. ¿Te resulta familiar?

 

¿Eres esclavo de las nuevas tecnologías en el trabajo?

La mayoría de las veces, es el propio trabajador quien se pone a sí mismo los grilletes, al no saber diferenciar entre tiempo de ocio y tiempo de trabajo.

Posiblemente debido al convulso clima económico, muchos tratan de mostrar su constante disponibilidad, su compromiso con la empresa, o su eficiencia, estando siempre atentos al móvil, y respondiendo cualquier mínima eventualidad al instante.

Pero, ¿no sería conveniente marcar unos límites para garantizar nuestra calidad de vida? ¿Somos mejores profesionales si respondemos un correo el domingo, interrumpiendo nuestro tiempo de desconexión con la familia, que si lo hacemos el lunes desde la oficina?

Trabajadores conectados

Consecuencias de la falta de desconexión

Un trabajador que no desconecta, es un trabajador que no descansa, que no despeja su mente, que no deja al organismo nutrirse de otros inputs que no sean los relacionados con el trabajo.

El equilibrio entre descanso y trabajo es fundamental para mejorar nuestra capacidad y rendimiento. La falta de ocio y de descanso nos hace improductivos, y nos genera estrés y ansiedad. Esto favorece que estemos en un estado de fatiga, que tengamos problemas de sueño, e incluso que nos aparezcan trastornos psicosomáticos como dolores de espalda y de cabeza, o problemas de estómago.

Lejos de ser más eficientes, nos convertimos en peores profesionales si no nos tomamos nuestro tiempo para estar con nosotros mismos.

 

Cómo evitar que el trabajo invada tu espacio

El primer paso, es ser consciente de la importancia de dedicarte tiempo de ocio y de descanso para recargarte de energía.

No vas a ser peor trabajador ni menos responsable por darte tu espacio de desconexión, sino todo lo contrario. Asúmelo, y no te sientas culpable por no atender al momento cualquier minucia que pueda esperar al día siguiente.

Es importante que seas asertivo y aprendas a marcar los límites por los que tu trabajo no debe invadir a tu vida personal. Separa las tareas de trabajo del tiempo de ocio, y respeta el tiempo de cada uno de ellos.

No tiene por qué significar que renuncies a las nuevas tecnologías, sino que empieces a darte cuenta de cuando estás disfrutando con su uso, y cuando están haciéndote perder tu tiempo de ocio para seguir trabajando innecesariamente.

Las nuevas tecnologías en el ámbito profesional, como todo, son positivas en su justa medida. Aprovechémoslas sin hacer que jueguen en nuestra contra.

 

¿Sientes que estar siempre conectado para el trabajo empieza a pasarte factura?

 

Imagen | Patrick Gensel / rheauchyr

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