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saber decir no 

Si es cierto eso de que “el dinero llama al dinero”, a veces da la impresión de que también el trabajo llama al trabajo. Y es que parece que cuanto más ocupados estamos, más oportunidades se abren ante nosotros, hasta el punto de vernos obligados a rechazar propuestas a las que nos gustaría hacer frente. Saber decir que no cuando te gustaría decir que sí es una tarea más complicada que decir que no cuando tenemos claro que no nos interesa.

¿Tienes el valor suficiente para saber decir que no en esos casos tan tentadores?

 

Mientras los días no tengan 30 horas

Por más eficaces y entregados que seamos en nuestro trabajo, hay un hecho irrefutable: los días tienen 24 horas. Esto significa que tus horas son limitadas, y que si no te organizas y priorizas en qué quieres emplearlas, las distintas áreas de tu vida pronto se verán perjudicadas.

Un nuevo proyecto puede ser estimulante y atractivo, apropiado para tu crecimiento profesional, o el peldaño necesario para llegar a donde te habías propuesto. Pero no basta sólo con que sea conveniente, también debes valorar de forma realista si vas a poderlo asumir, en relación con el resto de obligaciones que recaen sobre ti.

aprender a decir no

Si es factible, perfecto, pero en caso de que sea materialmente imposible poder hacerle frente, te verás en la difícil tesitura de declinar esa proposición. Aunque en el fondo te gustaría poder llevarla a cabo…

 

Decir que no sin cerrarse la puerta

Si tienes claro que por tu bien tienes que rechazar la oferta, debes hacerlo de forma cortés y agradecida, sin perder por ello la firmeza en tu postura. En tu rechazo, no puede faltar ninguno de estos ingredientes:

* Agradecimiento: Cuando alguien te hace una propuesta a nivel profesional, significa que te valora, y que te ha elegido entre todas las personas a quien podría haber acudido. Si no puedes corresponderle, lo mínimo es ser agradecido por que hayan pensado en ti, y quizás sea la vía de que vuelvan a contar contigo en una siguiente ocasión.

* Justificación: Tú sabes mejor que nadie las razones por los que no puedes aceptar esa propuesta, pero la persona a quien se la rechazas también merece una justificación. Explica cuáles son los motivos por los que no puedes asumir esa tarea ahora, para que quede claro que la aprecias y valoras.

* Alternativa: Una forma de marcar la diferencia al rechazar una propuesta es tratar de dialogar y ofrecer una alternativa intermedia. Por ejemplo, puedes ofrecerte a asumir una parte del nuevo proyecto que no puedes gestionar íntegro, o puedes recomendar a alguien que pueda hacerse cargo de él.

* Apoyo: Un tiempo después de rechazada la propuesta, muestra tu interés en el desarrollo del proyecto, y brinda tu ayuda y colaboración en aquellos aspectos que estén a tu alcance. Esta actitud cooperativa hablará muy bien de ti y de tu nivel de compromiso, y seguramente influirá en que se te tenga en cuenta para futuras nuevas oportunidades.

Al fin y al cabo, quien siembra, recoge. Y en el terreno profesional es especialmente importante saber decir que no sin cerrarse puertas.

 

¿Sabes decir que no a cosas que no puedes asumir, o por el contrario te sorprendes asumiendo una carga de trabajo que no puedes manejar? ¿Cómo crees que podrías mejorar?

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Imagen |  Wiertz Sébastien /  donnamarijne

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