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Hoy en día, con el entorno tan competitivo en que nos encontramos, conseguir un cliente nuevo cuesta más que mantener a uno  actual. Aun así, siempre necesitamos ampliar nuestros horizontes, por lo que no podemos ignorar la captación de nuevos clientes. La cuestión es que cada vez es más complicado atraer a un consumidor a quien muchas empresas compiten por ganarse. Como si se tratara de la chica más guapa en una fiesta, todos se enfrentan por conquistarla y podérsela llevar con ellos. Así que ya no sólo es importante ofrecer un buen producto o servicio, sino que es necesario ser consciente de ¿por qué ganar clientes es tan difícil como ligar? Repasemos algunas técnicas de seducción para Pymes.

¿Estudias o trabajas?

Esta clásica pregunta que servía para romper el hielo en las situaciones de búsqueda amorosa, nos enseña que lo primero que debemos hacer a la hora de captar la atención de nuestros clientes es conocerlos. Es fundamental que sepamos quiénes son, a qué se dedican, y qué les gusta. Sólo de esta manera tendremos un punto de inicio para saber por dónde podemos atacar. Exactamente igual que a la hora de seducir a alguien.

¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?

O lo que es lo mismo, “¿qué esperas conseguir aquí?”. Adaptar esta pregunta a la búsqueda de clientes supone conocer de dónde vienen, cuáles son sus necesidades y sus expectativas respecto al producto o servicio. Cuanto mejor sepamos qué quiere y cómo lo quiere, mejor podremos ofrecérselo.

El hombre/mujer perfecto no existe

Por tanto, el cliente perfecto tampoco. No podemos pretender que los clientes se comporten como a nosotros nos vendría bien, sino que hemos de ser nosotros quienes nos esforcemos por adaptarnos a ellos. Si entre dos ofertas similares una presenta una ventaja respecto a otra, el cliente la percibirá de manera más positiva. Del mismo modo que si en la lucha por conquistar a alguien, un oponente se sabe adaptar mejor, será quien se lleve el gato al agua.

Los mejores están casados

Los clientes de mayor volumen o rentabilidad posiblemente ya están siendo atendidos por tu competencia. Esto quiere decir que tu oferta debe ser realmente buena para que se decidan a cambiar. Si no aportas ese algo que te diferencie del resto, posiblemente no se tomarán la molestia de arriesgarse a irse contigo dejando lo que tienen ahora mismo.

Tengo lo que tú quieres

Una vez has analizado las necesidades de tu cliente (o de tu “víctima” si hablamos del otro ámbito…), y has llevado a cabo la adaptación de tu oferta a él, llega el momento de  que te muestres como un firme candidato a ganar sus favores. Es en este punto cuando debes aparecer frente a él de forma oportuna como la alternativa que está buscando. Para ello, es importante que escojas los canales de comunicación adecuados: redes sociales,  publicidad directa… Dependerá de la información que hayas obtenido de sus características y hábitos.

Lanzarse a la piscina

Si, como en el cortejo amoroso, has conseguido llamar su atención y despertar su interés, tu tarea no termina aquí, sino que ahora empieza el momento de la verdad. Tanto como empresa, como si buscas ser el compañero sentimental de la persona a quien has atraído, debes estar a la altura de lo esperado, y cumplir tus promesas. Sólo así te ganarás su confianza y podrás conseguir establecer una relación duradera  que os beneficie mutuamente.

¿Estás preparado para desplegar ante tus clientes tus armas de seducción?

 

Imagen | linh.ngân

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