Seleccionar página


“Sólo las especies que mejor se adaptan al cambio, sobreviven”. Y no lo digo yo, lo dijo (un tal) Darwin hace mucho tiempo. Quizás ya intuía la que se nos venía encima con la crisis mundial que nos absorbe, y que va a confirmar una vez más su teoría de la evolución en el mundo de los negocios: sólo las empresas que sepan adaptarse al cambio, van a sobrevivir. Y si además de adaptarse, saben innovar, incluso podrán salir reforzadas. Lo mismo ocurre con las personas: vivíamos en una situación laboral que ya no existe y, nos guste o no, vamos a tener que aprender a adaptarnos al cambio. Si hasta ahora no te habías planteado lanzarte a emprender un negocio por ti mismo por temor o por desconocimiento, quizás te interese tener unas primeras nociones sobre montar una empresa: antes de nada, conócete a ti mismo.

Lo primero: mira hacia adentro

Sin duda, lo más complicado es pensar qué quieres hacer. No es que el “cómo” sea simple, pero hasta que no tengas un objetivo claro, no podrás diseñar una estrategia de puesta en marcha.

Hay un ejercicio muy esclarecedor que recomiendo hacer antes de lanzarse con el plan de empresa. Consiste en responder a dos preguntas muy sencillas:

– ¿Por qué quieres ser emprendedor?

– ¿Para qué quieres montar tu propio negocio?

Son dos cuestiones muy simples, pero te ayudarán de una forma rápida y directa a definir cuáles son tus motivaciones y tus objetivos. A pesar de ser totalmente de sentido común, resulta sorprendente la cantidad de gente que se lanza a la aventura sin habérselas planteado.

Un negocio puede fracasar por muchos motivos, pero si no se tienen claros estos factores, es más posible que perdamos el norte de lo que estamos haciendo. Por ello, antes de nada, haz un ejercicio de honestidad contigo mismo, toma un papel y bolígrafo, y reflexiona sobre estos dos aspectos.

Segundo asalto: mírate al espejo

Si tu negocio vas a ser tú, es fundamental que hagas un análisis exhaustivo de ti mismo como emprendedor.

– ¿Cómo eres?

– ¿Qué sabes hacer?

– ¿Cuáles son tus conocimientos?

– ¿Qué formación tienes?

– ¿Qué experiencia profesional puedes aportar? ¿En qué sectores?

– ¿De qué red de contactos dispones?

– ¿En qué destacas?

– ¿Cuáles son tus aptitudes?

– ¿Qué te interesa? ¿Qué te gusta hacer?

– ¿Con qué apoyos puedes contar?

– ¿Qué crees que te puede hacer conseguir lo que te propones?

En nuestra sociedad, existe una especie de falsa modestia por la que parece que no está bien visto que uno reconozca sus virtudes. Por ello, y en consecuencia por la falta de costumbre de resaltar lo bueno que tenemos, muchas veces nos cuesta detectar nuestros verdaderos puntos fuertes. Si estás en esa situación, siempre puedes acudir a familiares, amigos, compañeros de clase, antiguos jefes o socios, etc. y pedirles que te ayuden a descubrir “en qué eres bueno”, señalando las cualidades que creen que destacan en ti.

Las aficiones también pueden ser una buena pista de cara a detectar cuál puede ser tu camino, ya que normalmente son actividades en las que tenemos destreza e interés, buenas claves para aportar a nuestra idea de negocio.

Tercer round: lluvia de ideas

Una vez tengas esa información clara y por escrito, reléela y medita sobre cuál sería la empresa ideal para ese emprendedor que has trazado.

Pero anota las ideas que te surjan sin juzgarlas, ya tendremos tiempo de analizar si son viables o no en el siguiente paso, pero ahora se trata de que dejes fluir tus ideas en libertad para facilitar que surjan soluciones creativas a la cuestión.

Piensa en esa persona, y trata de dar todas las respuestas posibles a qué tipo de negocio podría poner en marcha una persona así. Por inviables que te parezcan algunas de las anotaciones, déjalas, ya que pueden ser el punto de partida para otras ideas.

Si has trabajado bien los 3 pasos propuestos hasta ahora, es más que probable que en ese listado de negocios esté ya la semilla de lo que puede ser tu proyecto. En la próxima parte, hablamos de cómo filtrar ese listado y perfilar la idea con la que construir tu plan de empresa.

Empezar por uno mismo no es sencillo, ¿te atreves con el autoanálisis?

 

Imagen | the Italian voice

En Digiworks | Mamá, de mayor quiero ser emprendedor