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Facebook Me gusta

GraphicsSC / Pixabay

 

Facebook Me gusta. Entras un segundo a mirar un mensaje que habías guardado, o a revisar el enlace que dejaste para después. No quieres entretenerte, así que entras rápido, con la intención de no perder el tiempo ni distraerte.

Sin embargo, cuando quieres darte cuenta… ¡zas! Ha habido una especie de vacío temporal y ahí sigues tú, buceando entre las aguas del timeline, ojeando publicación tras publicación, foto tras foto, dando me gustas a diestro y siniestro, y avergonzándote de ti mismo cuando descubres que has perdido en vagar por Facebook el tiempo que debías haber empleado en otras cosas.

Nadie te apuntaba con un arma, te has quedado ahí decidiéndolo conscientemente… ¿o no?

¿Cómo ha conseguido captar tu atención y absorberte así? ¿Por qué no has podido cumplir tu objetivo de entrar y salir rápidamente?

¿Te has planteado alguna vez qué tiene Facebook, que nos vuelve locos?  

¿Te gusta? ¿Te gusto?

Gracias a las investigaciones que se han realizado en el campo de la Psicología, sabemos que la atracción que suscitan las redes sociales en sus usuarios, en este caso concreto, Facebook, no es del todo accidental.

La investigación apunta que Facebook conecta directamente con el centro cerebral del placer, el núcleo accumbens. Esta zona del cerebro es la que procesa los sentimientos de recompensa, no sólo los relativos al placer físico, sino también los que obtenemos, por ejemplo, al satisfacer nuestra curiosidad sabiendo de los demás, o lograr reconocimiento social y feedback positivo.

¿Y qué es, sino eso, lo que obtenemos al utilizar Facebook?

A través de los “Me gusta”, expresamos interés sobre lo que nos atrae, y la persona que lo recibe siente la aprobación de quienes le rodean. Nuestro ego se reconforta al sentir que “importamos”, que la gente se interesa por lo que publicamos y, una vez acostumbrados, nos cuesta vivir sin esa dosis de aceptación de los demás.

 

Un millón de amigos

Además de la búsqueda de aprobación, nuestra actividad en Facebook también nos ayuda a relacionarnos, expresando nuestra “empatía virtual”. Comentar o dar respuesta a través de “Me gusta” a las publicaciones de otros es, en cierta manera, una forma de solidarizarnos con sus sentimientos.

Un estudio reciente mostraba cómo las personas con más actividad en redes sociales tendían a mayores niveles de socialización, tanto online como offline. Y es que, con mayor o menor utilidad, a través de las redes expandimos nuestra habilidad para relacionarnos con los demás, y, por supuesto, para sentirnos miembros de determinados grupos.

 

All you need is love

A esto, hemos de añadirle la forma en que nuestro cerebro procesa los mensajes recibidos. Que nos hagan un comentario en nuestra publicación, tiene mucho más valor que que simplemente nos den a “Me gusta”. Nos da la opción de responder a la otra persona, y de establecer una conversación “pretendidamente privada”, que en realidad es pública.

Inconscientemente, estamos mostrando al mundo que “alguien” (o “muchos alguienes”) se interesan por nuestras cosas, y además quiere comentarlo con nosotros.

Para nuestra autoestima, es una importante inyección, aunque a priori pueda parecer de lo más superfluo.

De hecho, las pruebas realizadas confirman que tiene más valor un mensaje en el muro o la publicación de alguien, que enviarle un mensaje privado, de cara a la disminución del sentimiento de soledad que la persona en cuestión experimenta.

 

Y lo mejor… ¿cómo podemos aprovechar esto?

Viendo lo visto, ¿qué conclusiones podemos extraer de cara a mejorar nuestra presencia en redes sociales como Facebook?

Principalmente, la necesidad imperiosa de conectar emocionalmente con nuestros públicos:

– Captar su interés despertando su curiosidad. ¿Por qué no buscar fórmulas en las que podamos llamar su atención o “ponerle a prueba”? Algo tan simple como redactar nuestras publicaciones a modo de pregunta, ya puede traernos resultados. Por ejemplo: “¿Sabes para qué extraño uso se empleaba la soja hace 50 años?”, “¿Quién es este famoso de espaldas que luce su Samsonite Ultimate roja por las calles de Londres?”.

– Desarrollar un sentimiento de comunidad, que le haga partícipe de un grupo. “Ya somos 5.000 enamorados del mejor cine cutre de los 80”

– Fomentar su participación, mostrándole que nos importa su opinión. “¿Cuál de nuestros dos envases te parece más práctico?” , “Y tú, ¿eres más de Bic Naranja o de Bic Cristal?”.

Escuchar y atender rápidamente sus comunicaciones con nosotros. Ya lo comentamos en el post Social Media como centro de Atención al Cliente: el 50% de los usuarios de Facebook esperan respuesta por parte de la empresa con la que contactan en redes sociales en menos de 24 horas. A pesar de ello, no dejan de sorprendernos las marcas que no responden eficazmente a los comentarios de los seguidores, ya sean halagos, dudas o críticas. Y no hablemos de las que ni siquiera se dignan a responder (un día de estos contaremos una reciente experiencia con Carrefour…).

 

Una vez más, en social media no hablamos simplemente de cifras y números, sino de personas, de emociones, de engagement.

¿Te ves capaz de conectar emocionalmente con tus seguidores en Facebook?

 

 

En Digiworks | El día que lloré en el probador