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Mark_Mook_Fotografie / Pixabay / Como desarrollar tu marca personal

 

La Bella y la Bestia nos cantaban cuando éramos pequeños aquello de que “la belleza está en el interior”. Es una verdad como un templo, qué duda cabe, y nuestra obligación es educar a las generaciones venideras con esos valores. Pero no nos engañemos, en nuestros tiempos de velocidad vertiginosa no todo el mundo tiene tiempo para profundizar en el interior de las personas con las que debe tratar cada día, y por ello estamos muchas veces obligados a “etiquetar” y “seleccionar” a las personas basándonos en breves impresiones, de las que, además, la primera suele tener un peso mayor.

En el mundo empresarial, esto se acentúa más todavía, y así nos encontramos con reuniones de negocios o entrevistas de selección de personal que se dan por zanjadas al no haberse generado unas primeras impresiones adecuadas. Por ello, hoy vamos a facilitaros una serie de Claves para desarrollar tu marca personal (porque sólo hay una oportunidad para causar una buena primera impresión).

Algunas de las más importantes:

  1. Hoy me siento Flex. O lo que viene a ser estar a gusto con uno mismo. Puede parecer obvio, pero no siempre nos preocupamos de gustarnos a nosotros mismos antes de intentar gustarles a los demás. La confianza en uno mismo, encontrarse descansado, sentirse cómodo y favorecido con la ropa que se viste, dejar de lado las preocupaciones, etc. son detalles fundamentales para estar llenos de energía y poder contagiar seguridad, confianza y optimismo en nuestras relaciones sociales. Si no te quieres, no te querrán.
  2. Elígeme, elígeme. Aunque en el colegio fuera motivo de burla si levantabas la mano siempre para ofrecerte voluntario en clase, en el mundo adulto demostrar una buena predisposición puede abrirte muchas puertas. Las empresas están necesitadas de iniciativa, de ideas nuevas, y si eres de los que siempre está dispuesto a hacer cosas, tienes muchas posibilidades de que cuenten contigo para realizar nuevos proyectos. En la primera impresión es fundamental transmitir esa vitalidad y capacidad de implicación, especialmente si se trata de un proceso de selección de personal, en el que generalmente se optará por las personas más proactivas.
  3. Donde fueres, haz lo que vieres. Nuestra personalidad está formada por un amplio abanico de matices, y hemos de aprender a manejarlos convenientemente en función de la situación en la que nos encontremos. Una vez entremos en contacto con un ambiente determinado, lo más efectivo será tratar de adaptar nuestra comunicación a ese contexto. Por muy gracioso que seas, si tienes que lidiar con alguien que no sonríe por no gastar, o te adaptas ligeramente a su estilo, o no te encontrará la gracia.
  4. El cuerpo es el espejo del alma. Y si no lo dominamos, puede echar por tierra nuestra imagen, por convincente que sea nuestro discurso verbal. No puedo evitar recordar a un ponente al que escuché embelesada en una conferencia, y al acercarme a saludarlo en el cóctel posterior me estrechó su mano sudada y encima casi sin apretar, lánguidamente. Esa sensación desagradable pervive en mi mente más allá del contenido de su ponencia, y la verdad es que no lo he vuelto a ver con los mismos ojos…   El lenguaje no verbal, la postura corporal que adoptamos, el tono y la velocidad de nuestra voz, nuestro olor, nuestros gestos, evitar tics, hacia dónde dirigimos nuestra mirada, etc., son aspectos a tener en cuenta.
  5. Escucha el doble de lo que hablas. A las personas, a todas, nos gusta que nos escuchen cuando hablamos. El problema es que muchos tienden a creer que lo que ellos tienen que decir es más importante que lo del resto. Si eres un charlatán de los que no deja hablar a los demás, interrumpes cuando otro está hablando, no prestas atención a lo que los otros aportan, no mantienes el contacto ocular en una conversación, etc., piensa que quizás tus amigos y familiares hayan aprendido a aceptarte así, pero el resto del mundo puede no tener ganas de lidiar con esas actitudes, ya sea para relaciones laborales o sociales. No saber escuchar puede transmitir una imagen de ti de egocentrismo y desdén hacia los demás que poco puede favorecer los valores de tu marca y tus oportunidades de que la gente aprecie tu interior.
  6. Sonríe, por favor. A veces una sonrisa puede determinar un éxito. Puedo contar más de una experiencia personal en la que la facilidad para sonreír me ha ayudado a suplir otras carencias, incluso en procesos de selección. Pero eso sí, evita sonreír de forma forzada, pues el efecto puede ser contraproducente. Cuando sonrías, sonríe de corazón, hablamos de una sonrisa alegre, amable, abierta, franca. La sonrisa se puede convertir en tu mejor aliado para conectar con tu interlocutor, ya que te muestra relajado y amigable, y sin duda contribuye a establecer un clima de mayor comodidad para ambos.

Estos son sólo algunos pequeños detalles en los que reside la clave para optimizar las impresiones que transmitimos. Y no olvidemos que con esas impresiones se va forjando nuestra “marca personal”, y se determina si  los demás nos “compran” o no. 🙂

 

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